El salario mínimo argentino (SMVM, según su sigla en español) ha sido un punto de referencia histórico para las negociaciones salariales en el país, tanto en el sector formal como en el informal.
Ese referente, sin embargo, ha cambiado de forma drástica desde que el presidente Javier Milei asumió el cargo en diciembre de 2023. Desde entonces, el SMVM ha padecido un descenso constante del poder adquisitivo y se encuentra actualmente en su nivel más bajo desde la década de 1990.
Según estimaciones del Centro de Estudios sobre la Educación en la República Argentina (CIFRA), afiliado a la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), el salario mínimo ha registrado una caída acumulada de más del 40% en su poder de compra desde que asumió el gobierno libertario.
“El fuerte impacto de la inflación en los primeros meses [del mandato de Milei] provocó una caída inicial del 30% que no se recuperó; al contrario, se han registrado contracciones mensuales consecutivas durante los últimos dos años”, señala el estudio.
Con un valor nominal de AR$367.800 (US$243,5 al tipo de cambio oficial), el poder de compra del salario mínimo se encuentra actualmente un 60% por debajo de 2015 y un 20% por debajo de los niveles de la década de 1990.
“Para medir directamente la magnitud de este descenso, conviene señalar que si el salario mínimo hubiera seguido el ritmo de la inflación desde 2015 sin perder poder de compra, hoy se situaría alrededor de AR$955.000 (US$632,40)”, señaló CIFRA.
Salario mínimo durante la administración Milei
El SMVM es fijado por el Consejo Nacional del Salario Mínimo, Vital y Móvil, un organismo tripartito compuesto por representantes de los sindicatos, las empresas y el gobierno.
El informe de CIFRA, sin embargo, indica que bajo Milei, el órgano comenzó a funcionar de una manera “inusual” que lo dejó “desdibujado y desprovisto de sustancia.”
En ausencia de acuerdos, todos los aumentos fueron fijados por el Ministerio de Trabajo. Esto dio como resultado cifras “alineadas con las propuestas de las empresas que efectivamente respaldaban la pérdida de poder adquisitivo.”
Además, los intervalos entre las reuniones más recientes del consejo se fueron haciendo cada vez más largos, “dejando meses sin actualizaciones y dando lugar a un salario mínimo que se revisaba con menos frecuencia.”
La inflación interanual, mientras tanto, se mantiene por encima del 30%.
Caída del consumo y de la confianza del consumidor
Esta caída del poder de compra se refleja en la dificultad que tiene el consumo interno —uno de los pilares de la economía argentina— para lograr una recuperación sostenida.
Según los datos oficiales más recientes del INDEC, las ventas en supermercados subieron un 0,9% mes a mes en mayo, pero se mantienen un 0,7% por debajo del nivel de mayo del año pasado. En los primeros cuatro meses de 2026, la caída asciende al 2,8%.
Una situación similar se observó en las ventas de los supermercados mayoristas, un indicio de los niveles de ventas de los pequeños comercios minoristas. Aunque subieron un 2,3% mes a mes, cayeron un 2,3% interanual, mientras que la cifra acumulada del año muestra una disminución del 3%.
Otro indicador que refleja esta estagnación es el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), publicado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). El ICC se situó en 40,67 puntos en julio, lo que representa una caída mensual del 4,78% y una caída interanual del 12,30% respecto a julio de 2025.