¿Puede Argentina exportar petróleo y gas a través del Océano Pacífico?

25 julio, 2026

La ministra chilena de Energía, Ximena Rincón, visitó hace unas semanas el yacimiento Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, e invitó a Argentina a usar sus puertos en la costa del Pacífico para exportar petróleo y gas hacia los mercados asiáticos.

Un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile ofreció más detalles sobre la propuesta.

“Chile puede servir como un mercado regional cercano, estable y complementario para la producción de energía de Vaca Muerta, ofreciendo infraestructura portuaria, terminales de GNL, experiencia regulatoria, capacidades logísticas y una ubicación geográfica estratégica para explorar, a largo plazo, rutas potenciales hacia los mercados del Pacífico,” explicaba el texto.

Las razones de la oferta son claras, ya que Chile importa casi la totalidad de sus hidrocarburos. Esto los expone a la volatilidad de precios debido a la guerra en Oriente Medio.

Santiago ya dependía de las reservas de su vecino. En 2025, el 20% de las importaciones energéticas provinieron de Argentina, equivalentes a US$2,8 billones. Esto convirtió a Argentina en el segundo mayor suministrador de energía para Chile, por detrás de Estados Unidos.

Sin embargo, el plan ambicioso se topa con un problema endémico de Argentina: la burocracia gubernamental y el pobre historial del país como exportador de energía.

Integración energética y el historial de Argentina

Daniel Dreizzen, director de la firma de consultoría energética Aleph Energy, afirmó al Herald que exportar vía Pacífico sería un gran paso adelante para Argentina, dado que América Latina está “completamente fragmentada en términos energéticos”.

Sin embargo, hay dos razones específicas por las que esto sería difícil de lograr.

“La primera es que Argentina siempre querrá realizar [estos proyectos] de su lado, tanto desde un punto de vista político como en lo que implica para el desarrollo”, afirmó.

Actualmente hay dos proyectos de exportación de GNL en desarrollo a lo largo de la costa atlántica en la provincia de Río Negro.

El primero es Argentina LNG, liderado por la empresa petrolera estatal YPF, junto con Eni de Italia y Adnoc de Abu Dabi. El otro es impulsado por Southern Energy (SESA), un consorcio que comprende PAE, YPF, Pampa Energía y Harbour Energy.

La otra razón citada por Dreizzen es que también representaría un riesgo para Chile, pues tendría que depender de un proyecto en otro país. Citó un precedente de hace 19 años, cuando Argentina interrumpió abruptamente su suministro de gas a su vecino.

Una ola de frío provocó un repunte de la demanda en Argentina, que no pudo cumplir con sus compromisos con su vecino —debido a una caída de la producción local—. Esto llevó al país a priorizar su mercado interno y a cortar el suministro de forma abrupta.

“[Chile] tuvo que importar gas natural licuado para generar electricidad a nivel doméstico, lo que fue extremadamente costoso, y tuvo que traer plantas de regasificación que todavía utiliza hoy”, explicó Dreizzen.

Las relaciones entre Argentina y Chile, sin embargo, están mejorando, añadió, y existen “muchos puntos en común.”

Hace tres semanas, Neuquén y la Región del Biobío en Chile dieron un nuevo paso hacia la integración energética y comercial al firmar una serie de acuerdos destinados a impulsar las exportaciones de petróleo y gas.

Durante esa reunión, las partes acordaron crear la Mesa Redonda Neuquén–Biobío para la Cooperación e Integración Energética con el fin de promover proyectos relacionados con el transporte de hidrocarburos y el suministro complementario de gas natural y electricidad.

La infraestructura necesaria

Dreizzen afirmó que los problemas más difíciles son las condiciones climáticas en los puertos chilenos, como la subida del nivel del mar y las marejadas frecuentes.

“Necesitan mejorar el drenaje para que ingresen buques de mayor tamaño y el clima tenga menos impacto”, comentó, añadiendo que el oleoducto Trasandino que conecta Neuquén con la región del Biobío también requeriría mejoras.

Daniel Gerold, fundador de G&G Energy Consultants, dijo al Herald que el gasoducto que va desde Neuquén hacia el centro y norte de Argentina —donde posteriormente se conectaría con los alrededores de Santiago, Chile— necesitaría ampliarse.

También serían necesarias obras de infraestructura en Chile. Mencionó la terminal de importación de LNG de Quintero, un puerto cercano a Valparaíso, que alberga la instalación de recepción de LNG operada por empresas chilenas.

Según Gerold, se requerirán inversiones para licuar el gas que llegará por el gasoducto desde Argentina y convertirlo en GNL para la exportación.

También subrayó que, a pesar de la historia de tensiones entre ambos países por interrupciones en el suministro de gas, actualmente existe “un ambiente favorable para que todas estas iniciativas prosperen.”

El reto burocrático

Incluso si se superan esos obstáculos, todavía habría cuestiones que resolver, según el think tank de centro-izquierda CEPA (Centro Argentino de Economía Política).

“El riesgo es que la ambición de llegar a Asia se atrase por la burocracia gubernamental”, advirtieron.

En uno de sus últimos informes, el think tank argumentó que el éxito de estas iniciativas “depende por completo de resolver una compleja red de fricciones burocráticas, idiosincráticas, fiscales y aduaneras que actualmente actúan como barreras invisibles pero eficaces.”

Los economistas de CEPA afirmaron que exportar a través de otros países requiere un marco de “tránsito internacional” que actualmente “carece de la flexibilidad necesaria”.

“Determinar quién cobra qué, cómo se calculan las regalías en un esquema de exportación indirecta y qué exenciones fiscales se aplican para evitar la doble imposición son preguntas que, si no se resuelven mediante tratados bilaterales claros, convertirán la eficiencia logística en un costo inasequible”, argumentaron.

Las autoridades aduaneras de ambos países, explicaron, “deben coordinar protocolos que permitan una trazabilidad absoluta de los productos sin provocar demoras que erosionen los márgenes de ganancia.”

“En última instancia, el desarrollo de este canal de exportación es una prueba de madurez para la integración regional.”

Crédito de la foto de portada: Rita Willaert

Valentina Herrera

Valentina Herrera

Soy redactora en Radios Tucumán y me apasiona contar las historias que ayudan a comprender nuestra provincia y a descubrir a quienes la hacen avanzar. Escribo sobre actualidad, cultura, sociedad, turismo y tendencias, siempre con una mirada cercana, curiosa y profundamente tucumana.