Daniel Melingo, el músico argentino que transitó desde la vibrante escena roquera de Buenos Aires previa a la democracia en los años 80 hasta convertirse en una de las voces más originales del tango contemporáneo, murió el martes a los 68 años.
Su trayectoria se caracterizó por una constante transformación artística y un reconocimiento internacional, especialmente en Europa, donde su tango oscuro y teatral le ganó un público fiel.
Melingo empezó a tocar en Brasil a finales de los setenta. Soñaba con conocer a Gilberto Gil y unirse a su banda, pero la fortuna le sonrió con otro ícono brasileño: Milton Nascimento.
De vuelta en Argentina, conoció al legendario rocker local Miguel Abuelo, que había escapado de la dictadura y regresaba de su exilio en Europa, y juntos formaron una agrupación musical y teatral a la que llamaron Ring Club. Entre los demás miembros estaban Fabiana Cantilo, Horacio Fontova, Vivi Tellas y Miguel Zavaleta.
Dany Melingo pronto fue incorporado a la nueva versión renovada de la banda seminal Los Abuelos de la Nada, donde aportó la canción exitosa Chalaman. El paso siguiente fue grabar con su propia banda Los Twist, junto al cofundador Pipo Cipolatti. Su álbum debut La dicha en movimiento fue producido por García y pronto obtuvo certificaciones de Oro y Platino. García también lo invitó a unirse a la gira del álbum histórico Clics modernos en 1983-84.
Multiinstrumentista de verdad, Melingo tocaba principalmente saxofón y clarinete, pero también era guitarrista y cantante. Junto a otros músicos de su generación, ayudó a forjar el sonido que floreció con el regreso de la democracia tras años de dictadura.
Sin embargo, a mediados de los ochenta, la carrera de Melingo dio un giro inesperado. Voló a España y pronto tocó con la popular banda Los Toreros Muertos, al tiempo que creó un nuevo grupo llamado Lions in Love, donde exploró ritmos de hip-hop y funk. Su álbum en solitario H20 también mostró su eclecticismo.
Tiempo para el tango
De vuelta en Argentina, en 1997 presentó un programa de televisión dedicado al tango, Malayunta, y comenzó a componer tangos que fusionaban las raíces tradicionales con la poesía, el jazz, el estilo cabaret de Brecht y las historias ásperas de los personajes olvidados de Buenos Aires. Su voz profunda y su presencia escénica dramática se convirtieron en su sello distintivo.
Si bien su obra obtuvo elogios de la crítica en Argentina, fue en Europa —especialmente en Francia, España e Italia— donde Melingo logró un reconocimiento general. Se convirtió en un intérprete habitual de grandes festivales y salas de conciertos, y el público abrazó su reinterpretación innovadora del tango y su narrativa cinematográfica. Álbumes como Tangos bajos, Maldito tango y Linyera lo consagraron como una de las figuras principales de la renovación del género.
Su ambicioso proyecto Opera Linyera se presentó en 2022 en el Teatro 25 de Mayo. Luego comenzó a trabajar en una versión cinematográfica que todavía estaba en desarrollo. Su proyecto más reciente consistió en revisar su álbum de 1998 Tangos bajos, contando con invitados como Fito Páez, Andrés Calamaro, Pity Alvarez, Julieta Laso, Maxi Prietto y Pablo Lascano. Lanzó algunos sencillos y anunció una presentación programada para septiembre próximo.
Melingo padecía una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y fue encontrado muerto en su hogar de Buenos Aires.