Una medalla de plata: el día en que un nadador argentino sorprendió a la Alemania nazi

9 agosto, 2026

El deporte argentino está lleno de historias pioneras, desde Emanuel Manu Ginóbili conquistando la NBA hasta Gabriela Sabatini ganando el US Open en 1990. Pocas, sin embargo, lograron hacerlo rompiendo barreras de género e históricas como lo hizo Jeanette Campbell en los Juegos Olímpicos de 1936, bajo la mirada de los líderes del régimen nazi.

El 9 de agosto de 1936, al cruzar la meta en segundo lugar en la final de los 100 metros estilo libre, se convirtió no solo en la primera mujer argentina en la historia en representar a Argentina en unos Juegos Olímpicos, sino también en la primera en obtener una medalla.

Según Alicia Morea, vicepresidenta del Comité Olímpico Argentino (COA) y presidenta de la Comisión de Mujeres en el Deporte del comité, fue “uno de los hitos más importantes en la historia del movimiento olímpico argentino.” 

“No fue solo la primera medalla olímpica ganada por una mujer argentina; fue la prueba de que el talento, la determinación y la excelencia deportiva no tienen género,” afirmó Morea.

Hoy, 90 años después, el legado de Campbell permanece como un testimonio de talento increíble, de superar obstáculos y de abrir camino para el deporte femenino en el país.

Orígenes humildes

Jeanette Campbell nació el 8 de marzo de 1916 en San Juan de Luz, en el sur de Francia, hija de un padre escocés y de una madre argentina. Emigraron a Argentina en 1918, al final de la Primera Guerra Mundial, y se asentaron en Buenos Aires.

Habiéndose iniciado en la natación a los 6 años, los talentos de Campbell se hicieron rápidamente evidentes.

En 1934, con 18 años, ganó su primer campeonato argentino de 100 metros con un tiempo de 1:18.6, un récord sudamericano. La victoria la convirtió en una estrella en Argentina, y apareció en la portada de la prestigiosa revista deportiva El Gráfico. 

Al año siguiente, repitió en el campeonato argentino y se clasificó para los Campeonatos Sudamericanos en Río de Janeiro, la primera vez que las mujeres participaron en el campeonato.

“Viajamos en barco durante cuatro días y lo pasamos muy bien, porque todo era tan nuevo para nosotras”, recordó Campbell al editor del Herald, Marcelo Fernández Bitar, cuando la entrevistó en junio de 1980. “Tuve la suerte de ganar, y ese fue mi boleto para Berlín.”

Ella fue mucho más que “afortunada.” 

Campbell batió récords en los 100 metros (1:08.0) y los 400 metros (5:47.8), y ganó el relevo 4 x 100 con el equipo argentino junto a Celia Milberg, Alicia Laviaguerre y Úrsula Frick. 

Ese año, asumió oficialmente la ciudadanía argentina, con miras a representar al país en los Juegos de Berlín 1936, donde competiría en los 100 metros estilo libre.

Pionera

Campbell viajó a Berlín como la única representante femenina argentina entre un grupo de 50 atletas masculinos, la primera mujer en representar a Argentina en los Juegos Olímpicos.

Campbell posando en el centro de la foto del equipo olímpico argentino. Foto: COA

“En aquel entonces, el viaje a Hamburgo duró tres semanas, así que entrenaba en una pequeña piscina en el barco, o en los puertos de escala,” recordó.

Sin embargo, el viaje también resultó ser una gran ventaja. Acostumbrada a dividir su tiempo entre su trabajo diario y su entrenamiento en Buenos Aires, Campbell llegó un mes antes de los Juegos y se puso manos a la obra.

“Entrené como nunca, nadando dos veces al día,” dijo, añadiendo que la responsabilidad se sentía “casi aterradora.”

“Llegar a Alemania fue maravilloso. Llegamos y tomamos un tren ‘expreso’ a Berlín, el más rápido del mundo en aquel momento. Llegamos a la ciudad en solo cuatro horas,” afirmó.

A pesar de todo, Campbell no cedió ante la presión. Ganó su serie de apertura con un tiempo de 1:06.8 y se clasificó para las semifinales.

Allí, venció con un crono de 1:06.6, superando a la titular del récord mundial Willy den Ouden, de los Países Bajoѕ.

“En ese momento, no estaba muy bien, y gané la semifinal por el más mínimo margen,” recordó Campbell. “Creo que su problema era que había establecido el récord cuatro meses antes y no pudo mantenerlo.”

El tiempo de su semifinal también batió el récord olímpico establecido por la nadadora estadounidense Helene Madison en los Juegos de Los Ángeles 1932.

En la final, Campbell lideró gran parte de la carrera, pero la holandesa Rie Mastenbroek la superó en los últimos metros, y la nadadora argentina logró la medalla de plata, que afirmó haber sido “una gran sorpresa.”

El crono final de Campbell, 1:06.4, se convirtió en un récord sudamericano y no sería batido durante 29 años, hasta que la nadadora brasileña Mary Silva lo hizo en 1964.

“Solía nadar 1000 metros al día, […], ahora se nadan 15 o 20 kilómetros diarios. La natación es mucho más eficiente; cada detalle está considerado,” afirmó. “Ahora es un deporte a tiempo completo; antes era más bien un pasatiempo.”

El impacto de Campbell en los Juegos Olímpicos no se limitó a su tiempo en la piscina. También fue coronada Miss Olympia en Berlín y, según se dice, recibió ofertas para trabajar en Hollywood.

Un legado olímpico

La Segunda Guerra Mundial impidió a Campbell lograr el oro en los Juegos cancelados de 1940 y 1944, pero continuó siendo campeona sudamericana en dos ocasiones más, en los 100 y 400 metros libres, en 1938 y 1939.

Jeanette Campbell posando para la portada de El Gráfico. Foto: Wikimedia Commons

“Las oportunidades para que las mujeres façan carrera en el deporte eran muy limitadas,” dijo Morea. “Por eso el logro de Campbell trascendió el resultado deportivo. Se convirtió en un símbolo de posibilidad, de superación de la adversidad y de apertura para las generaciones futuras.”

Hasta hoy, Campbell continúa siendo una de las solo cuatro mujeres argentinas que han obtenido una medalla en un deporte individual, junto a Noemí Simonetto (plata en Londres 1948 en salto de longitud), Gabriela Sabatini (plata en Seúl 1988 en tenis) y Paula Pareto (bronce en Beijing 2008 y oro en Río 2016 en judo).

Sin embargo, esa brecha la han ido cerrando a gran velocidad los Juegos Olímpicos.

“En Berlín 1936, las oportunidades para las mujeres estaban limitadas por barreras culturales y sociales significativas,” aseguró Morea. “Hoy, el Movimiento Olímpico vive un momento histórico.”

Aunque admite que aún quedan retos importantes, Morea atribuyó a un compromiso sostenido del Comité Olímpico Internacional (COI) y de los comités y federaciones nacionales el logro de “una paridad casi completa entre hombres y mujeres.”

En ese sentido, logros como el de Campbell marcaron un hito.

“Hoy vemos a las mujeres argentinas llegando a finales olímpicas, ganando medallas, ocupando puestos de liderazgo y mucho más,” comentó Morea. “Jeanette Campbell fue, sin lugar a dudas, una de las primeras en demostrar que este camino era posible.”

La conexión de Campbell con los Juegos Olímpicos no terminó en 1936. Fue elegida para dirigir al equipo argentino durante el solemne inicio de los Juegos de Tokio 1964.

“Fue un gran honor,” dijo Campbell, quien vio a su hija, también nadadora, representar a Argentina en esos juegos. “Entre esas dos cosas, no podría pedir mucho más.”

En 1991, fue incluida en el International Swimming Hall of Fame, la primera y, hasta ahora, la única mujer argentina en obtener esa distinción. 

Campbell falleció el 15 de enero de 2003, a los 86 años, en Buenos Aires, Argentina.

Con información adicional de Marcelo Fernández Bitar

Imagen de portada: Jeanette Campbell vista a la izquierda, con la ganadora de oro Rie Mastenbroek de los Países Bajos (centro) y la ganadora de bronce alemana Gisela Arendt (derecha). Crédito: Wikimedia Commons.

Valentina Herrera

Valentina Herrera

Soy redactora en Radios Tucumán y me apasiona contar las historias que ayudan a comprender nuestra provincia y a descubrir a quienes la hacen avanzar. Escribo sobre actualidad, cultura, sociedad, turismo y tendencias, siempre con una mirada cercana, curiosa y profundamente tucumana.