La administración de Milei logró mantener un superávit fiscal en julio, la seña distintiva de su programa económico.
El superávit fiscal primario en los primeros siete meses de 2026 fue del 0,9% del PIB. El superávit presupuestario total, que incluye pagos de intereses de la deuda, se situó en el 0,1% del PIB.
«El superávit fiscal, que contribuye a la estabilidad macroeconómica, se logró en medio de reducciones de impuestos acumuladas que ascienden a casi el 3% del PIB desde el inicio de la administración», celebró el ministro de Economía, Luis Caputo, en su cuenta de X.
Añadió que el resultado se logró a pesar de que el mes registró una alta concentración de pagos de intereses de la deuda.
Los ingresos del gobierno crecieron un 30,4% interanual en julio de 2026, mientras la inflación anual en ese mes se ubicó en el 33,8%. Esto se traduce en una caída real del 2,5%, lo que implica que la administración se apoyó en recortes del gasto para compensar la caída.
Los sectores más afectados fueron los subsidios a la energía (20%) y las transferencias a las provincias (19%). También se produjeron recortes en sectores más sensibles, como la asistencia social (8,1%) y las prestaciones de jubilación y pensiones (4,8%).
El superávit del gobierno bajo la lupa
El desafío de Milei en los próximos meses será sostener ese resultado a medida que los ingresos sigan cayendo.
El centro de investigación Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) estimó que los ingresos totales registraron una caída real interanual del 4,6% en los primeros siete meses del año. Los ingresos tributarios cayeron un 6%.
IARAF también señaló que el gobierno se apoyó en ingresos extraordinarios provenientes de privatizaciones para mantener un presupuesto equilibrado.
Excluyendo la venta de empresas estatales, el superávit primario acumulado hasta la fecha de este año habría caído un 26,6% en comparación con el mismo periodo de 2025.
Si esta situación no mejora, el equipo económico deberá profundizar los recortes del gasto para evitar incumplir el objetivo del 1,4% del PIB de superávit primario para este año, comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El mantenimiento de carreteras se recorta
Una de las medidas que el gobierno está utilizando para sostener el superávit ha ganado notoriedad: no mantener adecuadamente las autopistas nacionales.
La portavoz presidencial Adirán Ravier fue objeto de escrutinio la semana pasada tras afirmar que no todos los fondos recaudados por el impuesto a los combustibles, destinados al mantenimiento de las carreteras nacionales, se estaban empleando íntegramente para ese fin.
«Una parte se destina al [mantenimiento de carreteras] y el resto es asignado por el Ministerio de Economía como parte de lograr el equilibrio fiscal», afirmó Ravier a un medio local.
El martes tuvo que aclarar que «los fondos no están siendo malversados» y que el gobierno respeta la asignación de recursos estipulada en el presupuesto nacional.
Diversos estudios confirman que esa cantidad no se está utilizando en su totalidad.
Una estimación del think tank Instituto Argentina Grande calculó que desde que Milei asumió en diciembre de 2023, la Administración Nacional de Carreteras (DNV) —la agencia responsable del mantenimiento de las carreteras nacionales— debería haber recibido aproximadamente AR$1.350 millones (US$903.010 a la tasa oficial) provenientes de ese impuesto.
Según el informe, la DNV ha gastado solo AR$676,9 millones (US$452.775), algo más del 50% del total.