Cómo la Asociación Argentina de Tenis descubre a las estrellas del mañana

22 agosto, 2026

Durante décadas, el tenis argentino tuvo una regla no escrita para identificar a los jóvenes talentos: cuanto antes ganaban títulos, mayores eran las expectativas sobre su futuro. Ganar en las categorías infantiles y juveniles era la principal señal de que un jugador podría llegar lejos.

Ese modelo, sin embargo, está siendo reevaluado

La Asociación Argentina de Tenis (AAT) intenta ahora cambiar su mirada. La idea no es centrarse en quién está ganando hoy, sino en qué tipo de jugador podría convertirse dentro de cinco, ocho o diez años.

Esta nueva perspectiva es uno de los objetivos del Departamento Técnico Argentino (en español, DeTA), puesto en marcha por la AAT este año. El programa busca apoyar el desarrollo de los jugadores desde una edad temprana y evaluar factores que van mucho más allá del resultado de un partido o torneo.

El programa

Uno de los primeros eventos del programa tuvo lugar en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) en Buenos Aires, donde participaron 16 niños y niñas menores de 10 años y en su primer año de la categoría sub-12 en un campamento nacional de transición.

Procedían de ocho provincias y de la Ciudad de Buenos Aires, poniendo de manifiesto una de las prioridades del programa: extender el scouting y el desarrollo del talento fuera de los grandes focos tenísticos del país.

El programa también tiene como objetivo cambiar viejos hábitos.

Entre los 9 y 11 años, las diferencias físicas y de desarrollo pueden influir de manera decisiva en los resultados. Los niños que maduran antes dominan las competencias juveniles, pero podrían no disponer de las herramientas necesarias para competir al más alto nivel.

Por el contrario, los jugadores que tienen dificultades podrían estar desarrollando las habilidades que los harán destacar años más tarde.

Por ello, el nuevo enfoque busca romper la correlación entre el éxito inmediato y el potencial a largo plazo. La idea central es que el talento no es un fenómeno espontáneo, ni algo que se pueda medir únicamente por las victorias, sino un proceso que exige tiempo, apoyo continuo y un trabajo interdisciplinario.

En el campamento de entrenamiento, los niños participaron en sesiones técnicas y tácticas, evaluaciones físicas, pruebas biomecánicas y antropométricas, pruebas de rendimiento y talleres sobre nutrición, psicología deportiva y planificación del entrenamiento.

Gonzalo Pressón, uno de los coordinadores de DeTA, explicó que se trata de un proyecto a largo plazo que empieza en la base, desde las categorías más tempranas.

“La idea es comenzar a vigilar a los atletas desde edades tempranas y trabajar en todos los aspectos de su desarrollo: táctica, técnica, acondicionamiento físico, habilidades psicológicas, biomecánica y antropometría,” afirmó.

Apoyando, no seleccionando

Una de las diferencias clave del nuevo modelo es el uso de datos para seguir el progreso de cada jugador a lo largo del tiempo.

Las evaluaciones físicas y antropométricas no buscan determinar quién es el mejor en un momento dado, sino crear un historial que ayude a la AAT a entender cómo se está desarrollando y cómo ese crecimiento puede influir en su rendimiento.

Javier Gil Herrera, entrenador de fuerza y acondicionamiento del departamento técnico de la AAT, explicó que comparar a los jugadores con generaciones anteriores les permite “seguir de manera objetiva el crecimiento de cada jugador a medida que se desarrolla.”

El programa también incorpora un aspecto que durante mucho tiempo ha estado eclipsado por la técnica y el acondicionamiento físico: las habilidades psicológicas.

Los niños trabajan en los pensamientos que surgen durante los partidos, en cómo gestionar sus emociones y en las herramientas que pueden ayudarles a tomar mejores decisiones en la cancha.

Fiorella Perna, psicóloga del departamento técnico, señaló que es importante que los jugadores jóvenes sean capaces de identificar qué pensamientos tienen durante los partidos, cuáles les ayudan a rendir mejor y cuáles se vuelven obstáculos.

“Si incorporan estas herramientas desde una edad temprana, podrán convertirse en atletas mucho más autónomos en el futuro,” añadió Perna.

Pocos jugadores entienden la motivación, otro aspecto central de la competencia, tan bien como Carlos Berlocq. El exnúmero 37 del mundo convirtió la determinación y la actitud de nunca rendirse en la seña distintiva de su carrera.

Ahora, como entrenador, enfatizó la importancia de asegurar que las experiencias de un joven jugador no se limiten únicamente a competir y a ganar.

“Lo más importante es que los chicos permanezcan motivados. Estas experiencias les enseñan hábitos, responsabilidad, trabajo en equipo y autonomía. Son lecciones que se aplican tanto al tenis como a la vida,” dijo.

Valentina Herrera

Valentina Herrera

Soy redactora en Radios Tucumán y me apasiona contar las historias que ayudan a comprender nuestra provincia y a descubrir a quienes la hacen avanzar. Escribo sobre actualidad, cultura, sociedad, turismo y tendencias, siempre con una mirada cercana, curiosa y profundamente tucumana.