El presidente Javier Milei recibió buenas noticias para mirar hacia 2027, ya que las estimaciones iniciales del sector agrícola apuntan a un nuevo récord en la producción de granos para el próximo año.
La producción proyectada es de 158 millones de toneladas, según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, una de las principales asociaciones mercantiles del sector agrícola argentino. Esto representa un incremento del 0,5% frente a los 157 millones de toneladas de 2026.
Con base en estos datos, la bolsa también proyecta que la actividad económica vinculada al sector agroindustrial alcanzará los 54.000 millones de dólares (cerca de un 6% más que en el ciclo anterior), con exportaciones que llegarán a 41.000 millones de dólares (un aumento del 6,9%).
Ramiro Costa, gerente general de la cámara agrícola, aclaró que estas cifras aún no son definitivas.
“Representan el potencial que vemos hoy y dependerán de cómo evolucionen el clima y las decisiones de producción en los próximos meses”, señaló el economista.
Aunque la extracción minera y la producción de petróleo y gas han crecido fuertemente en los últimos tiempos tanto en volumen como en exportaciones, el sector agrícola continúa siendo la principal fuente de divisas para la economía argentina.
Entre enero y agosto de 2026, los productos primarios y los bienes manufacturados derivados de la agricultura — excluyendo la carne y los productos cárnicos — representaron poco más de la mitad de los 67.000 millones de dólares en bienes exportados por Argentina.
Mirando hacia 2027
Entre las señales positivas para el nuevo año agrícola, la cámara señaló la reducción de las tasas de exportación agropecuarias implementada por el gobierno hace unos meses.
Milei anunció la reducción en mayo pasado durante una ceremonia con motivo del 172.º aniversario de la Bolsa de Cereales.
En ese discurso, confirmó recortes fiscales para el trigo y la cebada, del 7,5% al 5,5% con efecto desde junio de 2026. En el caso de la soja, se comprometió a una reducción gradual que comenzará en enero de 2027 y continuará hasta 2028, sujeta a la evolución de los ingresos.
Durante la presentación, el presidente de la organización, Ricardo Marra, afirmó que avanzar progresivamente hacia la eliminación de los derechos de exportación era “esencial”, no solo porque “mejora el resultado neto de los productores”, sino también porque “crea mejores incentivos para producir, invertir, adoptar tecnología y exportar.”
Retos por superar
Aunque el tono general del empresario fue optimista, Marra también expresó algunas críticas.
Afirmó que el crecimiento también exige competitividad, que “no termina en la cerca de la granja”. Marra también enumeró una serie de desafíos a superar para “producir y exportar más durante la próxima década”, entre ellos la mejora de la infraestructura, como carreteras, ferrocarriles, acceso a puertos y vías navegables.
“También debemos continuar ampliando el acceso a mercados y la integración internacional de nuestro sector agroindustrial, eliminando barreras, forjando acuerdos y asegurando que Argentina pueda competir en un número cada vez mayor de mercados con productos de mayor valor agregado”, señaló.
Los comentarios de Marra adquieren una relevancia adicional cuando se considera que uno de los principales competidores de Argentina en el mercado internacional de productos agrícolas es su socio en Mercosur: Brasil.
La perspectiva para Mercosur
La competencia agrícola entre Argentina y Brasil quedó patente durante la presentación de la tercera edición del Mercosur Outlook de la cámara, un pronóstico centrado en la perspectiva del sector agrícola regional hasta 2036.
Según las estimaciones de la cámara, Mercosur (que integra a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) exporta actualmente alimentos por valor de 197.000 millones de dólares al año. Brasil es el principal exportador mundial, mientras que Argentina ocupa el tercer lugar.
El bloque también representa el 59% de las exportaciones mundiales de soja y el 36% de las exportaciones mundiales de maíz.
Las proyecciones de Mercosur incluyen un incremento en la producción de cereales y oleaginosas, pasando de casi 535 a 591 millones de toneladas (un crecimiento del 18,7%). La superficie sembrada crecería un 9,6% y las exportaciones un 18,1%.
El maíz sería el principal motor del crecimiento en volumen, con 52 millones de toneladas adicionales, de las cuales el 64% procederían de Brasil. Le seguirían la soja, con 34 millones de toneladas métricas más —el 75% de Brasil— y el trigo, con 5,3 millones de toneladas adicionales (el 74% de Argentina).