EE. UU. emite una fuerte advertencia a Argentina sobre China: «No ayudará a atraer inversión»

13 agosto, 2026

El gobierno de los Estados Unidos ya no oculta su intención de bloquear vínculos más estrechos entre Argentina y China, y ha intensificado abiertamente su estrategia geopolítica.

Más allá de la relación excepcionalmente estrecha entre Javier Milei y Donald Trump, los lazos entre Argentina y la potencia asiática revisten una importancia profunda para la economía nacional. El tablero geopolítico parece entrar en su siguiente etapa, del medio juego a un final cuyo desenlace permanece incierto.

Argentina renovó hace apenas unos días el swap de divisas que mantiene el Banco Central con China. Además, un conflicto sobre Huawei y una solicitud relativa a la estación espacial china en Neuquén han reavivado las tensiones.

En ese contexto, el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, lanzó una advertencia directa: el uso de tecnología china en redes estratégicas “no ayudará” a atraer inversión extranjera al país.

La declaración se realizó durante el AmCham Energy Forum 2026 y refleja la creciente preocupación en Washington por la infraestructura que rodea el principal proyecto energético de Argentina.

Para Estados Unidos, el enorme yacimiento de Vaca Muerta ya no es solo una perspectiva de petróleo y gas: es también un activo geopolítico, digital y de seguridad en un momento en que la energía, los datos y las comunicaciones están cada vez más interconectados.

Vaca Muerta, datos y presión diplomática

El mensaje de Lamelas buscó establecer una idea: la inversión internacional en energía depende no solo de reservas, reglas fiscales o infraestructura física, sino también de la seguridad de las redes que transportan y procesan la información.

“La seguridad de los datos energéticos es una cuestión de seguridad nacional”, dijo el embajador a directivos del sector energético. Señaló que las empresas estadounidenses y las de otros países desean ingresar a Argentina, pero necesitan garantías de que sus datos estarán protegidos y de que operarán sobre redes fiables. En ese momento, dirigió su crítica directamente a China.

“China exige a sus empresas que entreguen acceso a cualquier dato que circule por sus redes de tecnología e inteligencia artificial. Cualquier dato que circule por sus redes está controlado por el Partido Comunista Chino. Esto no es aceptable. Y no ayudará a atraer inversores extranjeros a Vaca Muerta”, afirmó.

La advertencia pone al descubierto un tema sensible para el gobierno de Milei. La Casa Rosada busca presentar Vaca Muerta como uno de los principales motores de ingresos por divisas, entradas de capital privado y crecimiento de las exportaciones.

Al mismo tiempo, sin embargo, ese desarrollo requiere redes, proveedores de tecnología, conectividad, equipos y financiación en un terreno de juego donde Estados Unidos y China compiten por influencia.

El precedente de Huawei y CALF

El choque más inmediato tuvo lugar en la provincia patagónica de Neuquén, donde la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios (CALF) había avanzado negociaciones con Huawei para la adquisición de equipos.

La cooperativa recibió una comunicación indicando que el gobierno de Estados Unidos estaba implementando una política destinada a restringir o revocar visados a ejecutivos que ampliaran las operaciones de Huawei en Argentina. CALF interpretó el mensaje como una amenaza y decidió hacerlo público.

La cooperativa envió posteriormente cartas al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Embajada de Estados Unidos. Argumentó que sus redes utilizan múltiples proveedores e incluyen equipos de orígenes diversos: estadounidense, brasileño, europeo y asiático. También sostuvo que el equipo se selecciona de acuerdo con criterios técnicos, financieros y económicos.

China respondió con contundencia. Su Embajada acusó a Estados Unidos de exagerar la “amenaza china”, utilizando el argumento de seguridad nacional e interponiéndose en la cooperación normal entre una empresa argentina y Huawei.

El episodio evidenció el malestar dentro del gobierno argentino. Milei buscó desde el inicio de su gestión alinear la política exterior con Washington e Israel, pero la presión de Estados Unidos sobre los proveedores podría complicar decisiones económicas de empresas locales y de proyectos provinciales vinculados a Vaca Muerta.

La estación espacial china en Neuquén regresa al centro de atención

Otro caso sensible se añadió a la disputa: la solicitud de la República Popular China para añadir nuevo equipo a la estación de monitoreo de espacio profundo que mantiene operativa en Neuquén desde 2018.

La solicitud se presentó a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y fue remitida al Ministerio de Defensa debido a su posible impacto estratégico.

Según una evaluación de la Fuerza Aérea Argentina, el equipo solicitado permitiría aumentar o restablecer capacidades relacionadas con la recepción de señales débiles, operación en banda Ka, procesamiento de datos de alta velocidad, almacenamiento masivo, sincronización de precisión, calibración de radiofrecuencia y monitoreo de espectro.

Estos subsistemas, dijeron, podrían mejorar la sensibilidad, fiabilidad, disponibilidad, volumen de datos procesados y autonomía operativa de la estación.

La preocupación no sería necesariamente una expansión visible, sino las capacidades que podrían incorporarse a la estructura ya existente.

El punto más sensible es la doble utilidad de la tecnología. Los mismos sistemas que pueden utilizarse para una misión científica también pueden aportar capacidades relevantes para la conciencia situacional espacial, la recepción de señales de satélite, la caracterización de enlaces, el procesamiento de información y el apoyo a operaciones espaciales complejas.

La estación china en Neuquén fue inaugurada en 2018, durante la administración de Mauricio Macri, aunque los acuerdos iniciales se suscribieron entre 2012 y 2014, durante la presidencia de Cristina Kirchner. La infraestructura ocupa alrededor de 200 hectáreas y cuenta con una antena de 35 metros.

Bajo los términos del acuerdo, Argentina conserva el derecho de usar el 10% del tiempo de operación de la antena para investigaciones de radioastronomía por parte de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

Beijing sostiene que la estación tiene un propósito exclusivamente civil, que su operación es abierta y transparente, y que forma parte de la cooperación en tecnología espacial con Argentina.

Sin embargo, la operación de la instalación por parte de la China Satellite Launch and Tracking Control General, una agencia vinculada a la estructura militar de China, alimenta sospechas en Washington y entre los funcionarios de defensa argentinos.

La Fuerza Aérea recomendó que el caso se trate como un asunto estratégico interinstitucional de alto nivel antes de tomar una decisión definitiva. También sugirió exigir un inventario técnico detallado, identificar los subsistemas donde se instalaría el nuevo equipo, certificar que no habrá una antena nueva ni expansión no autorizada y realizar inspecciones antes y después de cualquier modificación.

El dilema de Argentina

Los dos casos muestran que la rivalidad entre Estados Unidos y China ya se extiende a áreas críticas para Argentina: energía, telecomunicaciones, infraestructura digital, tecnología espacial, defensa y ciberseguridad.

Vaca Muerta se halla en el centro de esa tensión porque combina expectativas económicas y estratégicas. Para Washington, el desarrollo energético argentino podría convertirse en una fuente significativa de petróleo, gas e inversión en las próximas décadas. Para Pekín, Argentina también forma parte de su mapa de cooperación en infraestructura, tecnología, energía y ciencia.

El dilema del gobierno es que su alineación política con Washington puede chocar con decisiones de mercado tomadas por empresas, cooperativas o provincias que evalúan a los proveedores chinos en función del precio, la financiación o la disponibilidad tecnológica.

En la práctica, la discusión ya no se trata simplemente de elegir un proveedor u otro. La cuestión fundamental es quién define los estándares de seguridad, qué tecnologías pueden formar parte de la infraestructura crítica y hasta qué punto la influencia de las grandes potencias se extenderá a sectores que Argentina considera estratégicos.

La advertencia detrás de las inversiones

Lamelas buscó enmarcar la discusión en términos de oportunidad económica. Dijo que las reformas de Milei podrían atraer “más empleos” y “más prosperidad”, y afirmó que la energía impulsará al mundo durante las próximas tres décadas y que esa energía “puede venir de aquí, de Vaca Muerta.”

Pero también estableció una condición política y tecnológica: las empresas que buscan invertir necesitan redes en las que confíen. Desde esa perspectiva, la presencia de tecnología china en infraestructuras vinculadas a datos, inteligencia artificial (IA), comunicaciones o energía podría convertirse en un obstáculo para el capital estadounidense.

“Pregúntense por qué uno de los países más capitalistas y libres, Estados Unidos, no puede comprar equipos de Huawei”, dijo el embajador.

Su mensaje final fue directo: “Hoy estamos decidiendo el futuro de Vaca Muerta y de Argentina. Por favor, no pierdan esta oportunidad.”

Valentina Herrera

Valentina Herrera

Soy redactora en Radios Tucumán y me apasiona contar las historias que ayudan a comprender nuestra provincia y a descubrir a quienes la hacen avanzar. Escribo sobre actualidad, cultura, sociedad, turismo y tendencias, siempre con una mirada cercana, curiosa y profundamente tucumana.