El FMI amplía su presencia en América Latina, la cual concentra casi la mitad de todos los préstamos

6 septiembre, 2026

La relación entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y América Latina y el Caribe (ALC) ha sido históricamente una relación áspera, llena de altibajos, con muchas crisis económicas y defaults de deuda en medio.

Un punto de inflexión en esta relación llegó a principios de la década de 2000, cuando muchos países de la región cancelaron su deuda con el prestamista. Sin embargo, el fin de la pandemia hizo que esa tendencia cambiara de rumbo, con cada vez más naciones de ALC solicitando préstamos al FMI.

Este fenómeno no ocurre en un vacío, ya que la presencia del FMI va acompañada del creciente interés geopolítico de Estados Unidos en la región. Según los expertos, esto podría condicionar potencialmente la financiación a cambio de una mayor alineación con Washington.

Estas son algunas de las conclusiones del informe más reciente sobre el FMI en América Latina y el Caribe elaborado por el think tank liberal IDEAs (International Development Economics Associates).

La región en números de deuda

De los 83 países de los 190 miembros del FMI que mantienen deuda con el Fondo, quince están en América Latina y el Caribe.

El elevado número de países de la ALC con algún tipo de compromiso con el FMI resulta aún más notable cuando se compara con el mínimo alcanzado a principios de 2009. En aquel momento, solo ocho países de la región mantenían una relación con la institución, y ninguno se encontraba en Sudamérica.

“El debilitamiento de los lazos de la región con el FMI había sido impulsado por condiciones externas mejoradas y el estigma dejado por sus intervenciones en el Sur Global bajo el marco político del Consenso de Washington”, explicó el informe.  

La región es actualmente también la más endeudada del FMI: de los US$183 mil millones que el Fondo ha desembolsado en préstamos, alrededor de US$74 mil millones están destinados a países de América Latina y el Caribe (44% del total).

Argentina y Ecuador como casos de prueba

La deuda de la región está fuertemente influenciada por los acuerdos excepcionales de Argentina, que son los más grandes de la historia del Fondo (US$58 mil millones).

Excluyendo la cuota de ese país del total regional de US$74 mil millones de deuda, la exposición del FMI de la región se reduce sustancialmente.

El otro país con una deuda elevada ante el FMI es Ecuador, con US$10 mil millones. Entre ambos, representan el 92% de la exposición de la región.

A pesar de la fuerte concentración en apenas dos países, el informe de IDEAs subrayó que “una proporción notablemente alta de los países de ALC sigue sometida a alguna forma de condicionalidad del FMI.”

“No es ningún secreto que estas no fueron decisiones puramente técnicas; fueron decisiones profundamente políticas”, declaró Martín Abeles, Director Regional de Investigación y Políticas de LAC en IDEAs, al Herald.

“Es difícil entenderlas sin tener en cuenta la conocida influencia del Tesoro de EE.UU. en la Junta Ejecutiva del FMI”, añadió.

En el caso de Argentina, Abeles señaló que el primer préstamo excepcional fue aprobado en 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri, y se concedió un paquete adicional de US$20 mil millones a la administración Milei en 2025, durante el segundo mandato del presidente de Estados Unidos.

Para Abeles, este “pecado original” importa porque ha generado lo que el informe denomina un “efecto anti-catalítico”.

“El objetivo declarado de los programas del FMI es ayudar a los países a recuperar el acceso a los mercados de capital privado. Pero cuando la exposición del FMI se vuelve excepcionalmente grande, puede ocurrir lo contrario”, explicó.

Pero debido a que el FMI “se trata efectivamente como un acreedor prioritario”, el enorme tamaño de sus reclamaciones “tiende a desalentar a otros prestamistas”, dificultando el retorno al financiamiento de mercado. Esto es lo que ha sucedido con Argentina y, en menor medida, con Ecuador.

La respuesta, dijo Abeles, “no puede ser simplemente más austeridad.”

Ambos países, añadió, tendrían que renegociar los términos de su relación con el FMI. Esto incluiría plazos de vencimiento más largos, costos de financiamiento más bajos y calendarios de amortización que sean compatibles con la recuperación económica.

Sin embargo, reconoció que ello es “probable poco probable bajo las actuales administraciones de extrema derecha”, al referirse a los presidentes Javier Milei (Argentina) y Daniel Noboa (Ecuador).

Adhesión a la ‘receta’ del FMI

Otro hallazgo crucial que señaló Abeles es que muchos países latinoamericanos han “internalizado una disciplina de políticas al estilo del FMI incluso sin programas activos del FMI.”

“En la práctica, han adoptado una postura macroeconómica altamente conservadora, caracterizada por tasas de interés altas, contención fiscal y un esfuerzo constante por tranquilizar a los mercados financieros”, explicó.

Como ejemplos, Abeles señaló a países con Líneas de Crédito Flexible (FCL), como Chile, México y Colombia, que mantuvieron una FCL hasta finales de 2025. Estas facilidades del FMI están disponibles solo para países que el FMI considera que cuentan con marcos de políticas excepcionalmente “sólidos”.

Las FCL pueden ser en realidad “más restrictivas” que los programas tradicionales del FMI. Esto se debe a que se espera que los gobiernos se adhieran “de forma continua a un conjunto muy específico de orientaciones de políticas” para seguir siendo elegibles.

En otra parte de la entrevista, Abeles enfatizó que el “reto más profundo” en América Latina y el Caribe siempre ha sido la transformación estructural.

El informe señaló que gran parte de Sudamérica continúa dependiendo en gran medida de las exportaciones de materias primas, mientras que gran parte de Centroamérica depende de remesas de los Estados Unidos, y muchas economías caribeñas siguen dependiendo abrumadoramente del turismo.

“Como resultado, la región permanece extremadamente expuesta a las oscilaciones de los precios de las materias primas, a choques climáticos y a cambios en el ciclo económico de Estados Unidos,” añadió el economista.

Pero el desafío, subrayó, va más allá de simplemente pasar de “austeridad a expansión.”

Lo que se necesita, argumentó, es “moverse de una adaptación pasiva a una posición subordinada en la división internacional del trabajo hacia una estrategia de transformación estructural.”

Esto requiere diversificación económica, actualización tecnológica y una mayor capacidad productiva y tecnológica interna.

Geopolítica en el centro

Uno de los puntos principales del informe IDEAs es que el contexto geopolítico está cambiando claramente, ya que Estados Unidos está “viendo cada vez más” a América Latina y el Caribe a través de una lente estratégica. 

“Washington ha ejercido históricamente una influencia considerable sobre el FMI, a través de su posición dominante en la Junta Ejecutiva del Fondo”, advirtió Abeles.

Añadió que el énfasis renovado en lo que los funcionarios estadounidenses llaman la “Hemisferio Occidental”, junto con iniciativas como el Escudo de las Américas y la creciente importancia estratégica de minerales críticos, recursos energéticos e infraestructura, “sugiere que las relaciones financieras podrían quedar más estrechamente vinculadas a la alineación geopolítica que en el pasado.”

Esta situación se acompaña de un crecimiento del crédito chino y de las inversiones en la región a lo largo de las últimas décadas. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre 2005 y 2023, China otorgó 133 créditos por un total de US$120 mil millones. El monto promedio de cada crédito fue de US$905 millones.

Al preguntarse si estas dos fuentes de financiación podrían volverse exclusivas, es decir, si los países tendrían que optar por una u otra, Abeles se mantuvo escéptico. 

“No creo que debamos asumir automáticamente una competencia de suma cero entre Estados Unidos y China”, afirmó, añadiendo que los instrumentos financieros chinos en América Latina no fueron concebidos como alternativas al FMI, ya que ambas han coexistido con frecuencia.

Valentina Herrera

Valentina Herrera

Soy redactora en Radios Tucumán y me apasiona contar las historias que ayudan a comprender nuestra provincia y a descubrir a quienes la hacen avanzar. Escribo sobre actualidad, cultura, sociedad, turismo y tendencias, siempre con una mirada cercana, curiosa y profundamente tucumana.