Reels de solidaridad: dos películas cordobesas iluminan el pasado y el presente de Argentina

24 julio, 2026

Separados por medio siglo, dos películas de la provincia de Córdoba que ahora se proyectan en MALBA examinan cómo el cine puede ser refugio —y arma— en tiempos de convulsiones políticas y económicas.

A través de una sala de cine y carretes de película recuperados, The Night is Fading Away y All You Need to Make a Movie Is a Gun exploran cuestiones de solidaridad, resistencia y supervivencia a lo largo de distintas épocas. Una rescata la memoria de un pasado convulsionado; la otra captura un presente precario.

Rodada en un blanco y negro bello y sofisticado, The Night is Fading Away, de Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas, sigue a Pelu, un proyeccionista en sus treinta y tantos que lucha por ganarse la vida en un club de cine municipal en la ciudad capital de Córdoba. Interpretado por el proyeccionista de la vida real Octavio Bertone, la tranquila existencia de Pelu se ve perturbada cuando los recortes presupuestarios en fondos estatales obligan al dueño a despedir a uno de los dos proyeccionistas existentes, y Pelu queda mal parado.

Le ofrecen un puesto como vigilante nocturno del edificio, y pasa las noches recorriendo el interior del cine, encontrando refugio entre sus proyectores, las salas de proyección vacías y las bobinas de película. Cuando su compañero de piso pierde el empleo y no puede pagar su mitad del alquiler, el cine también se convierte en el hogar secreto de Pelu.

A la sombra de la noche, Pelu forma una comunidad improbable con guardias de estacionamiento sin techo que buscan refugio de las inclemencias, así como con una amiga que usa la cabina de proyección para grabar contenidos para su canal de OnlyFans. La estrecha relación económica que los une también amenaza con cerrar el cine, poniendo en riesgo su frágil santuario.

El filme de Sonzini y Salinas es también un homenaje a las salas de cine como espacios de magia y resistencia, al igual que el cineasta malayo Tsai Ming-liang rindiera una despedida nostálgica y fantasmagórica a los viejos cines en Goodbye, Dragon Inn (2003). También rememora las reflexiones del escritor/director argentino Edgardo Cozarinsky en Palacios plebeyos (Commoners’ Palaces), donde describe cómo grandes cines, construidos como palacios opulentos, convirtieron el cine en una forma masiva de entretenimiento para las clases trabajadoras.

Una oda a la cinefilia y un retrato conmovedor de la solidaridad en tiempos de crisis, The Night is Fading Away evoca una sensación similar a las cintas señeras de finales de los años 90 como Pizza, Beer, Cigarettes de Bruno Stagnaro e Israel Adrián Caetano o Crane World de Pablo Trapero. Las películas, que dieron inicio al Nuevo Cine Argentino, retratan el malestar social y económico (desempleo, abandono y crimen impulsado por la pobreza) que desembocaría en el colapso de 2001.

A lo largo de los años, la rica historia del cine político argentino ha brindado cintas icónicas que se convirtieron en expresiones de zeitgeists sociales específicos. La lista es extensa: las fases finales de la dictadura militar en The Lion’s Share de Adolfo Aristarain, la democracia emergente en The Official Story de Luis Puenzo, o Perdido por perdido de Alberto Lecchi, relato de ganadores y perdedores en el auge del neoliberalismo de los años 90. Con su belleza y determinación inquebrantables, The Night is Fading Away probablemente algún día se unirá a esa genealogía como una respuesta cinéfila a un sentimiento actual de derrota general.

Un Cordobazo cinematográfico

En 2019, decenas de carretes de película, durante mucho tiempo considerados destruidos durante la última dictadura militar de Argentina, fueron hallados en la Universidad Nacional de Córdoba. En Para hacer una película solo hace falta un arma (All You Need to Make a Movie Is a Gun), el director Santiago Sein convierte ese hallazgo extraordinario en una investigación de un capítulo olvidado de la historia del cine argentino.

Basado en las películas estudiantiles recuperadas de los primeros egresados de la Escuela de Cine de la Universidad de Córdoba en las décadas de 1960 y 1970, el documental híbrido en tres partes combina investigación de archivos con entrevistas para reconstruir la vibrante comunidad creativa que floreció en la universidad durante un periodo de aguda convulsión política, social y cultural.

El material fue producido por un grupo de jóvenes artistas, entre ellos dos franceses, que en un momento pasaron de hacer cine de ficción a convertirse en activismo revolucionario, en medio de tiempos políticos intensos que incluyeron el estallido social conocido como Cordobazo en 1969, la llegada del líder exiliado Juan Domingo Perón en 1973 y la dictadura asesina que siguió dos años después de su fallecimiento.

Sein maneja con maestría las imágenes ficcionadas recuperadas para convertirse en un documento de expresión artística y en la ilustración de una historia fascinante sobre las amistades y la experimentación artística de una generación de jóvenes cineastas. La historia también da cabida a un capítulo aterrador sobre un compañero de estudios con una agenda secreta.

A través de una narración sólida que navega por la historia, la literatura y la memoria, la película también logra dar testimonio de la brutal represión que truncó muchas de esas vidas y trayectorias.

Con su estreno en el Festival de Cine de Buenos Aires 2026 —la razón por la que no fue seleccionada para ninguna de las competencias oficiales sigue siendo un misterio— la película trasciende la mera representación de una misión de rescate de archivos que, sin embargo, es esencial, y se convierte en una meditación sobre la memoria, la resistencia y el poder perdurable del cine.

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