La administración de Milei ha estado argumentando durante meses que el poder adquisitivo de los argentinos se está recuperando tras el drástico ajuste fiscal de 2024, e incluso afirmando que ya ha superado los niveles observados durante la presidencia de Alberto Fernández.
Esa afirmación se basa en un indicador específico: el índice de salarios registrados del sector privado, que se elabora a partir de datos recopilados por el Ministerio de Capital Humano.
A diferencia de la cifra salarial utilizada por el instituto de estadísticas INDEC, este indicador emplea una metodología distinta, ya que tiene en cuenta las horas extra, premios y bonificaciones recibidas por los trabajadores asalariados.
Sin embargo, en los últimos días la caída de dicho indicador dejó al gobierno sin argumentos sólidos: después de 20 meses consecutivos por encima de la marca de noviembre de 2023 —el mes anterior al ascenso de Milei al poder— el salario medio de junio se situó un 0,6% por debajo del nivel registrado hace casi tres años.
En términos mensuales, el salario medio del sector privado cayó un 0,9% en junio. En mayo había caído un 2,9%.
El informe, elaborado por la Secretaría de Trabajo del Ministerio de Capital Humano, explicó que la caída de los salarios reales en los últimos dos meses se debe a que el crecimiento salarial se ha reducido más que la inflación.
También señaló que el ritmo medio de crecimiento salarial mensual en los primeros cuatro meses de 2026 fue del 2,1%. El crecimiento medio en abril y mayo alcanzó apenas el 1%.
Menos ingresos, más gasto y deuda
El think tank de centro-izquierda Instituto Argentina Grande (IAG) utilizó los datos del Ministerio de Capital Humano para comparar los dos escenarios y detallar cómo se han deteriorado los salarios.
Según sus cálculos, el salario medio de un trabajador del sector privado en abril de 2026 perdió un 4,3% de su poder de compra frente al promedio de todo 2023.
La caída del poder adquisitivo es aún peor cuando se tiene en cuenta el ingreso disponible tras pagar los servicios públicos. En ese escenario, la caída se agranda a un 9,7%.
IAG estimó que, desde el cambio de administración, el impacto de una canasta de servicios públicos sobre los salarios pasó de menos del 5% en 2023 a un 12,6% en julio de 2026.
Las cifras no son poca cosa, dado que la caída de los salarios es uno de los temas que más pesan en la agenda pública.
Una encuesta reciente de la firma Zentrix encontró que el 66% de los argentinos se queda sin dinero antes o para el día 20 del mes.
Para cubrir esos gastos en las últimas etapas antes del pago, casi el 62% solicitó un préstamo en los últimos seis meses.
De ese total, más del 53% se endeudó porque sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos básicos. Otro 23% lo hizo debido a los incrementos en tarifas de servicios públicos.
Casi la mitad de quienes solicitaron préstamos tienen dificultades para pagarlos: casi el 29% lo encuentra muy difícil, mientras que el 12% ya ha dejado de pagar a tiempo. Un 6,4% adicional admite que no puede pagar en absoluto.
Casi el 87% de los encuestados por Zentrix afirma que hace falta dos o más empleos para llegar a fin de mes.