La economía argentina se halla en una coyuntura insólita. A diferencia de muchos momentos recientes en la historia del país, la volatilidad del dólar estadounidense —que durante mucho tiempo fue la obsesión económica principal— ya no ocupa el centro del debate.
La inflación tampoco es el tema central. Aunque sigue siendo elevada frente al resto de la región—con un registro del 1,9% en junio—ha mostrado, en los últimos meses, señales de retomar su trayectoria a la baja.
Sin embargo, eso no significa que el modelo económico del presidente Javier Milei esté exento de críticas.
En cambio, las críticas se han desplazado hacia los sectores más ligados al consumo interno: la manufactura, la construcción y el comercio minorista. Estos son también de los sectores que mayor empleo generan en el país.
La economía real, la mayor víctima de Milei
No todas las áreas de la economía real están en números rojos. El sector de petróleo y gas vive un auge, impulsado por el notable incremento de la producción en Vaca Muerta.
Otros sectores intensivos en mano de obra, sin embargo, han sufrido golpes importantes. Entre ellos se encuentran el comercio minorista, la construcción y la manufactura —siendo quizás esta última la mayor víctima del modelo económico de la administración.
Entre noviembre de 2023, mes anterior a la asunción de Milei, y junio de 2026, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción industrial cayó un 7%. La utilización de la capacidad industrial se ubica actualmente en 58,4%.
Uno de los casos más mediáticos fue el cierre del fabricante de neumáticos Fate, fundado en 1940 y durante mucho tiempo considerado un símbolo de la industria argentina.
En días recientes, el ministro de Economía, Luis Caputo, trató de minimizar las dificultades de la industria, descalificando a los críticos como “idiotas.”
“Suena como si hubiéramos vivido un boom industrial, como si entre 2011 y 2023 la economía hubiera prosperado y la industria fuera altamente competitiva y creciera de forma espectacular. La realidad fue exactamente la opuesta,” afirmó.
Durante ese periodo, añadió Caputo, el sector se contrajo un 10%, “a pesar de estar subsidiado mediante tarifas de servicios públicos pagadas por todos los argentinos.”
El comercio minorista también ha luchado por recuperarse ante la debilidad de la demanda de los consumidores. Las ventas en supermercados cayeron un 8,47% entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.
La caída ha sido aún más pronunciada entre los pequeños comercios. Según la Confederación Argentina de la Pequeña y Mediana Empresa (CAME), las ventas de las empresas pequeñas y medianas cayeron un 24% entre noviembre de 2023 y junio de 2026.
El gobierno ha sostenido en múltiples ocasiones que la caída del consumo a través de los canales minoristas tradicionales obedece a cambios en el comportamiento de los consumidores, y no a una caída general de la demanda, señalando en cambio la rápida expansión del comercio electrónico.
La consultora privada Scentia, por ejemplo, estimó que las compras en línea se incrementaron un 34,8% durante la primera mitad de 2026.
Sin embargo, el mismo informe señalaba que este crecimiento no fue suficiente para compensar la debilidad general del consumo, que cayó un 2,9% en lo que va del año.
La construcción también ha recibido un golpe duro. Desde que Milei asumió, la actividad cayó un 20%, según datos del INDEC.
La caída es una consecuencia directa de la decisión del gobierno libertario de frenar la inversión en infraestructura pública como parte de su esfuerzo por lograr un superávit fiscal.
En conjunto, estos tres sectores concentran casi el 38% del empleo en Argentina. El comercio minorista encabeza con el 19,2% del empleo total, seguido por la manufactura con el 10,8% y la construcción con el 8,4%.
El Gobierno sostiene que el crecimiento acelerado de las industrias extractivas, como la minería y el petróleo, acabará compensando las pérdidas de empleo en esos sectores.
Por ahora, sin embargo, las industrias primarias apenas representan el 0,9% del empleo total en Argentina.
El Gobierno mantiene su optimismo. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, pronosticó hace varios meses que millones de personas se desplazarían por Argentina para aprovechar las oportunidades que generan estas industrias.
En el caso de Neuquén, estimó que el desarrollo de Vaca Muerta por sí solo podría atraer 1,5 millones de nuevos habitantes en los próximos 30 años. Los proyectos mineros, por su parte, podrían atraer además un millón de personas a Catamarca y otros 800.000 a San Juan.
Menos empresas, más desempleo
Según el centro de estudios Fundar, Argentina ha perdido 28.262 empresas desde la asunción de Milei —equivalente al 5,5% del conjunto empresarial del país.
Esta caída, la más pronunciada en los primeros 29 meses de cualquier administración argentina, es uno de los factores que explica el aumento del desempleo y la creciente inseguridad laboral.
Durante el primer trimestre de 2024, la tasa de desempleo alcanzó el 7,7%, subiendo 0,8 puntos porcentuales con respecto al mismo periodo del año anterior. Las cifras oficiales más recientes del INDEC mostraron que el desempleo se acercaba al 7,8% en el primer trimestre de 2026.
Al mismo tiempo, el empleo informal ha seguido en aumento, alcanzando el 44,2% de todos los trabajadores, el nivel más alto desde el cuarto trimestre de 2023, cuando se introdujo la metodología actual, según la consultora Analytica.
“El nivel de empleo informal remunerado en el primer trimestre fue el más alto desde finales de 2007, comparable solo con el cuarto trimestre de 2008 y el segundo trimestre de 2022,” indicó la firma.
Analytica también destacó que “mirar solo la tasa de desempleo puede ser engañoso”, porque la calidad del empleo se ha deteriorado de forma significativa.
“La ocupación formal cayó en 166.800 puestos, mientras que la informal aumentó en 379.600, lo que resulta en un incremento neto de empleos de baja calidad,” señaló la consultora.
Esta tendencia también ha impulsado un aumento en el número de personas que trabajan como repartidores en plataformas y conductores de servicios de transporte por aplicación.
Según la Unión de Trabajadores de Aplicaciones (Sitrarepa, por sus siglas en español), aproximadamente un millón de personas trabajan ya a través de plataformas digitales.
Salarios más bajos y el aumento de la morosidad entre los hogares
Incluso dentro de la economía formal, los trabajadores han soportado presión. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, los salarios del sector privado registrados cayeron un 3,6% en términos reales, según estimaciones del economista Nadín Argañaraz.
Las pérdidas han sido aún mayores para los empleados del sector público, cuyas remuneraciones reales han caído un 17,8% desde que Milei asumió.
Los empleados del gobierno federal han sido los más afectados, con una caída del poder adquisitivo del 36,5%. Los trabajadores del sector público provincial, por su parte, han perdido un 9,8%.
El salario mínimo también ha figurado entre los grandes perdedores bajo la administración libertaria.
Según estimaciones del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), afiliado a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), el salario mínimo ha perdido más de un 40% de su poder adquisitivo desde que Milei asumió.
Todo ello se ha desarrollado junto a un fenómeno poco visto en décadas recientes: un marcado incremento en la morosidad de los hogares, que ha alcanzado niveles récord.
Según estimaciones de la consultora 1816, la tasa de morosidad de los hogares alcanzó un máximo histórico en mayo, cuando el 12,8% de todos los préstamos estaban en incumplimiento. La tendencia al alza se detuvo finalmente en junio tras 19 meses consecutivos al alza, aunque de forma marginal, con la morosidad reduciéndose al 12,7%.
El titular del Banco Central y mano derecha de Caputo, Santiago Bausili, reconoció en una rueda de prensa esta semana que la morosidad de los hogares “es un problema”, pero afirmó que se está acercando a un punto de inflexión.
“Estos procesos son lentos. los comparo con la digestión”, afirmó.
“Tienen su propia dinámica, muy difícil de acelerar. Siguen su propio ritmo”, añadió Bausili, una vez más descartando cualquier rescate gubernamental para los hogares endeudados, afirmando que, en última instancia, es un asunto entre privados.